El Chorro, Chorrera Chica y Rocigalgo

Consideraciones previas

Puede hacerse con guía o sin él
Los guías esperan 15 MINUTOS DE CORTESÍA, así que no llegues tarde…
El punto de inicio donde te espera el guía es la caseta de información.

En caso de CANCELACIÓN, se ruega comunicar con la mayor antelación posible (por teléfono, mail o en esta central de reservas), para dejar el hueco a otras personas que quieran disfrutar de este servicio público. El Parque se reserva el derecho a anular la actividad si no se alcanza un mínimo de 4 participantes. En caso de anularse, el aviso de cancelación se realizará por llamada de teléfono o por correo electrónico.

Dirección del Parque

Teléfono:  926 783 297

Punto de inicio: caseta de información en los límites del Parque Nacional (Los Navalucillos)

Mapa y localización de la ruta del El Chorro, Chorrera Chica y Rocigalgo

Hay que desplazarse hasta las Becerrras, entre Robledo del Buey y Los Navalucillos. Para ello hay que tomar un camino que se desvía del kilómetro 16 de la carretera CM-4155,  a unos 10 km del pueblo de Los Navalucillos. Sigues el camino de tierra en coche hasta llegar al río Pusa, después giras a la izquierda y continúas recto durante 5 minutos hasta la caseta de información, que marca el límite del Parque Nacional, allí veras el aparcamiento.

Camino rocigalgo el chorro
Vistas desde el camino de las Becerras que hay que descender en coche.

Datos prácticos

RecorridoDuraciónDificultadEntorno
Ruta del Chorro: 4 km con 200 metros de desnivel.3 horasMediaCascada de 18 metros, bosque de ribera y mediterráneo.
Ruta de la Chorrera Chica: 5.5 km con 300 metros de desnivel.4 horas y mediaMedia:  tramos montañosos en los que hay que tener precaución y no salirse del senderoSegunda cascada, también de 18 metros. Paso por unas cornisas fosilizadas.
Macizo del Rocigalgo: 9 km con 700 metros de desnivel.8 horasMedia: es una ruta larga en la que hay que ir bien preparado. Lleva comida, agua y protección solar o ropa de abrigo, en función del tiempo.Extensa panorámica de los Montes de Toledo desde el Macizo del Rocigalgo.
flechas deslizar cabañeros
DESLIZA

Recomendaciones para la ruta

  • Si te animas a subir el Rocigalgo te recomiendo botas de campo, es una ruta larga y conviene ir bien equipado. Para la rutas del chorro con calzado deportivo es suficiente, aunque mejor botas de campo para ir más seguro y no escurrirse.
  • Tráete una cantimplora o una botella de agua de casa, de camino no hay sitios para comprarla.
  • Si vas en verano, no te olvides de las gafas de sol, la gorra y crema de protección solar.
  • Es interesante llevar prismáticos para observar la fauna: buitres, martín pescador, mirlo acuático, etc.

!Ven completamente equipado!

Descripción de la ruta

Ruta del Chorro de los Navalucillos

En esta ruta, nos adentramos en la zona más montañosa de Cabañeros. Una ruta que destaca por su heterogeneidad de ambientes, en la que puedes ver solanas, umbrías, pedrizas, piedemonte, riberas, turberas, paredones o zonas de cumbre. Podremos disfrutar de una gran diversidad de paisajes espléndidos, con una de las mejores representaciones de bosque mediterráneo, con encinares en las zonas bajas y rebollares en las altitudes mayores. Además, podrás apreciar el bosque de galería, que arropa al arroyo del chorro con especies típicas de lugares más septentrionales como sauces, frenos, castaños, arraclanes, etc.

Los maravillosos accidentes geográficos como las cascadas del Chorro y la Chorrera Chica enriquecen una de las rutas más completas y bellas del Parque Nacional de Cabañeros, que concluye con el ascenso a la cima del Rocigalgo, el punto más alto de los Montes de Toledo, a 1448 metros de altitud, desde el cual se dibuja una panorámica fantástica de todo el parque y todos sus alrededores.

El bosque mediterráneo

En el primer tramo del a ruta, avanzamos por una pista forestal. A los lados encontramos una perfecta representación de bosque mediterráneo. La encina es el árbol que más abunda en las laderas serranas, aunque podemos encontrar otras especies como alcornoques, quejigos y robles, dependiendo de las variaciones de temperatura y humedad. El monte bajo aparece representado por especies como la jara –especie pionera en colonizar estos ambientes–, madroños, brezos, labiérnagos y cornicabras, que forman una masa frondosa e impenetrable de vegetación mediterránea.

Bosque mediterráneo en Navalucillos
Bosque mediterráneo en el comienzo de la ruta.
Los primeros 3 km de la ruta transcurren por esta Pista forestal.

El bosque ripario o de ribera

El bosque de ribera, también llamado comunidades ripícolas (ripa=ribera en latín. No confundir con rupícolas: sobre rocas), crece en los márgenes de los cauces de los arroyos y los ríos. Los suelos cercanos a las riberas de los ríos ofrecen mayor humedad a la vegetación, que mantiene sus raíces empapadas y hace que no dependa demasiado del clima.

Los bosques ribereños están formados, por lo general, de especies caducifolias, algunas de orígenes eurosiberianos. Cuando llegamos al arroyo de la Arañosa, las primeras especies del bosque de ribera que nos encontramos en la ruta son el fresno, el sauce cenizo y el aliso común. En estos ambientes frescos de umbría, suelen convivir con otras especies como el arraclán, el castaño, el arce y algunas trepadoras. También aparecen especies de clima atlántico como el tejo, evidencia de los climas fríos de épocas pasadas.

Tejo (Taxus baccata) chorro navalucillos
Tejo (Taxus baccata) al poco de empezar la ruta, a mano izquierda.

Las turberas

En lado opuesto del arrollo, se sitúa una turbera, una zona encharcada donde no hay erosión y se acumula la materia orgánica poco descompuesta. Es un hábitat de gran valor botánico que se desarrolla donde el agua abunda y existe una acumulación de musgos especiales (esfagnos). Crecen especies como juncos, brezos de turbera (Erica tetralix) o el mirto de brabante. Y si nos detenemos un poco, podremos ver plantas carnívoras.

Tras cruzar el arrocho del Chorro, avanzamos por el camino rodeados de helecho comunes, brezos, enebros, mostajos. Cabe destacar la presencia de acebos y abedules, especies atípicas en estos latitudes tan meridionales.

Arroyo del Chorro de Navalucillos
Arroyo del Chorro de Navalucillos.

Nidos de buitre

Antes de llegar a la toma de agua, veremos a nuestra izquierda un risco muy escarpado. Es bastante habitual ver algún buitre saltar y alzar su vuelo desde sus posaderos. En esta zona rocosa, los buitres suelen poner sus nidos en los puntos de acceso más difíciles para evitar el ataque de ciertos carnívoros.

Risco de buitres chorro
En este risco escarpado suelen verse buitres leonados.

La toma de agua

Después de 1 hora de trayecto, llegamos a la toma del agua, un explanada ideal para hacer una breve parada para descansar. A pocos metros, hay una pequeña presa desde la que puede observarse un pequeño rincón botánico muy rico en diversidad de especies.

Toma de agua chorro
Toma de agua.

El balcón de la pedriza

A continuación, continuamos por una senda que asciende los primeros metros de desnivel hasta llegar a un balcón con vistas a la pedriza, accidente geomorfológico muy característico de los Montes de Toledo que sirve de cortafuegos natural.

Sendero navalucillos
Inicio del sendero del Chorro de Los Navalucillos.
balcón de la pedriza Navalucillos
Pedriza

El sestil: un antiguo refugio de pastores

La última parada antes de llegar al primer salto de agua es en el sestil. Se trata de un antiguo refugio de pastores. Su nombre proviene de <<siesta>>, ya que, antiguamente en verano, los pastores subían el ganado caprino al frescor de las sierras y, como permanecían mucho tiempo, aparte de hacer los quesos in situ, se tomaban un descanso.

Sestil de Navalucillos
Sestil de Navalucillos
Sestil de Navalucillos
Hoguera de sestil
Antigua hoguera

El chorro de Los Navalucillos

Seguimos el ascenso entre robles y encinas hasta la señal del desvío hacia el Chorro. Seguimos este desvío que atraviesa un bonito rebollar que nos conduce al Chorro de Los Navalucillos, un salto de agua que armoniza este enclave maravilloso donde todavía se pueden apreciar los restos de un sestil, un antiguo refugio seminatural formado de rocas que utilizaban los cabreros para protegerse de las intemperies.

El Chorro de los Navalucillos, salto de agua
El chorro de los Navalucillos.

Las cornisas

Para llegar la Chorrera Chica, hay que retroceder hasta el desvío que hemos cogido unos metros atrás para acceder al Chorro y continuar el sendero. En el primer tramo, con mayor inclinación del anterior, recorreremos valles muy bellos con pedrizas y prominentes cornisas que sirven de cobijo para animales y cabreros. Recomiendo ir con cuidado y prestar atención en las zonas rocosas, que hay mucha humedad y puedes escurrirte.

Desvío chorrera Chica
Desvío hacia chorrera Chica

Atravesaremos las cornisas, un pasaje muy bello sobre rocas cuarcíticas con bastantes pistas fósiles. Encontrarás más información sobre estos afloramientos más bajo, en la sección de interés geológico. Si se tiene mucho vértigo, no recomiendo cruzar la zona de cornisas, que aunque no es complicada (niños y gente adulta la pasa), tiene cierto riesgo.

Cornisas de Navalucillos rizadura
Hay que atravesar las cornisas bien agarrado a la cuerda metálica.
Como se ve, hay cierta altura. No recomendable para la gente que sufre vértigos.
Detalle del paso. Aunque no es tan estrecho como parece en las fotos superiores, hay que hacerlo con cuidado y despacio.

La chorrera Chica

Al igual que en la chorrera, tras avanzar unos metros veremos una bifurcación con indicaciones hacia la Chorrera Chica, un bello paraje escondido al que accedemos bordeando el arroyo.

Chorrera Chica navalucillos cabañeros
Chorrera Chica.

El macizo del Rocigalgo

Si queremos subir al Rocigalgo, la cima de los Montes de Toledo a 1448 metros de altitud, debemos continuar por el sendero que transcurre junto al río, donde los brezales toman protagonismo. A continuación, atravesarás un robledal para llegar al collado, a 1318 m. En él podemos observar brezos moldeados por el diente de los herbívoros. Por último, desde allí, sigues un camino a la izquierda hasta subir a la cima.

El camino de vuelta

La vuelta del itinerario se realiza por el mismo camino que la ida.

Vegetación característica del Chorro y Rocigalgo

Especies de interés

Aparte de las especies típicas del bosque mediterráneo y de ribera, podemos encontrar otras menos habituales como las comunidades orófilas, (de cumbres de montaña), comunidades rupícolas (sobre rocas) y zonas higroturbosas (zonas encharcadas, turberas, etc.). En los lugares más húmedos, resisten aún especies atlánticas de otra época más frías como los abedules, tejos y acebos. Asimismo, junto a los saltos de agua y roquedos húmedos crecen una diferentes especies de helechos.

  • Encina (Qercus ilex)
  • Robles o rebollos (Quercus pyrenaica)
  • Brezos
  • Jaras
  • Escobonales
  • Orlas espinosas
  • Tejo (Taxus Baccata)
  • Abedul (Betula pendula subsp. fontqueri var. parvibracteata)
  • Acebo (Ilex aquifolium)
  • Arce (Acer monspessulanum)
  • Cerezo (Prunus avium)
Acebo Ilex aquifolium Acebo Ilex aquifolium
Acebo (Ilex aquifolium) en la ruta de Navalucillos.
Abedul (Betula pendula subsp. fontqueri var. parvibracteata) en Navalucillos
Abedul (Betula pendula subsp. fontqueri var. parvibracteata).

Bosque mediterráneo y de ribera

La ruta del Chorro de Los Navalucillos es de las rutas más completas en cuanto a vegetación se refiere. La variedad de ambientes nos permite ver una progresiva evolución de las comunidades vegetales en distintos parajes a medida que nos adentramos en el valle. El bosque mediterráneo más auténtico deja paso al bosque de galería según nos acercamos al Arroyo del Chorro, donde crecen fresnos, arraclanes, sauces y castaños.

Castaño Castanea sativa en Navalucillos
Dos Castaños (Castanea sativa) junto al arroyo del Chorro.

Resquicios de épocas subtropicales

En las zonas más húmedas y abrigadas aparecen especies subtropicales que perduran desde las épocas de las glaciaciones, como el acebo o el helecho real. Cerca de las cascadas, en los rincones más frescos, podemos ver diversas especies de helechos:

  • Osmunda regalis
  • Blechnum spicant
  • Polypodium interjectum
  • Cystopteris fragilis
  • Athyrium filix-femina
  • Dryopteris affinis
Helechos en los navalucillos
Helechos en la toma de agua.

A veces, acompañados de fresnos, abedules y acebos.

Zonas de solana

En los ambientes más térmicos, por lo general, de solana, la encina es la especie dominante, acompañada de rodales de alcornoque y diversas especies matorrales.

Turberas

Las turberas se sitúan en zonas donde se acumula el agua, que permanecen encharcadas durante gran parte del año. Las especies que habitan corresponden a taxones especializados en hidromorfía prolongada. Algunas especies adaptadas a estos suelos encharcados son los brezos de turbera (Erica tetralix), los musgos (Sphagnum) o algunas plantas carnívoras (Drosera rotundifolia).

musgos (Sphagnum)
Musgo (Sphagnum).

El rebollar

Pasada la Chorrera Chica, si seguimos ascendiendo hacia el Rocigalgo, llegaremos a un denso rebollar asentado sobre rocas cuarcíticas cubiertas de líquenes y musgo. Se trata del piso supramediterráneo, dominado por brezos y robles, capaces de aguantar mejor las temperaturas más bajas. También pasamos por otro pequeño rebollar antes de llegar a la Chorrera Chica:

rebollar Chorro Navalucillos
Rebollar antes de llegar a la chorrera Chica.

La vegetación en el macizo

El último tramo de la ruta transcurre entre el collado y la cima, en el camino veremos numerosos brezos, algunos con la huella que dejan los herbívoros al consumirlo. Pero lo que destaca son las especies orófilas, es decir, especies singulares especializadas en las zonas de cumbres, como la rascavieja (Adenocarpus argyrophyllus) o el erizón (Echinospartum ibericum), ambas de floración amarilla, y que suelen estar protegidas por mallazos para evitar la herbivoría de los ungulados, principalmente el ciervo y la cabra montés.

Asimismo, aparecen especies casmofíticas, habituales de los crestones cuarcíticos como las clavellinas (Dianthus lusitanus), los jasiones (Jasione crispa) o las endémicas dedaleras (Digitalis purpurea subsp. toletana).

Alrededor del vértice geodésico, el suelo está muy poco desarrollado, y las especies que se asientan son comunidades permanentes de matorrales de talla media: brezo rubio (Erica australis), carquesa (Genista tridentata L. subsp. lasiantha) y el jaguarzo (Halimium ocymoides).

La fauna del chorro de Navalucillos y el Rocigalgo

Es frecuente ver el vuelo de los buitres en esta zona, sobre todo leonados.

Interés geológico del Chorro de Navalucillos y el Rocigalgo

Durante el trayecto apreciamos las crestas de las montañas cuarcíticas de los Montes de Toledo, con relieve suave pero en este lugar más agreste que en otras zonas del Parque.

Las pizarras de Navas de Estena

Durante los primeros 500 metros de la ruta, observamos los aforamientos de pizarras de la Floración Navas de Estena, unas pizarras de color oscuro en las que podemos encontrar pistas fósiles del Ordovícico Medio, cuando se formaron estas rocas sedimentarias hace unos 460 millones de años. Estas pizarras se depositaron en una plataforma marina alejada de la costa, un ambiente que favorece la sedimentación de materiales arcillosos.

Los materiales más antiguos

A medida que avanzamos por la pista, atravesamos las formaciones de las capas intermedias y la Cuarcita Americana, las unidades geológicas más antiguas, del Orodovícico Inferior (477-470 millones de años). Son rocas muy duras y resistentes con una gran importancia en el Parque nacional de Cabañeros, pues son las responsables de sus principales relieves y cumbres.

La resistencia de estas rocas se debe a su composición, casi exclusiva de granos de cuarzo (Si02), uno de los minerales con mayor dureza de la corteza terrestre. La diferencia en el ambiente –también marino– respecto a las formaciones anteriores de las pizarras, reside en su cercanía al litoral. Esta cercanía a la costa produce unas condiciones diferentes, donde las olas y las corrientes tienen mayor energía, lo que hace que los granos más finos, como las arcillas, no se depositen, y solo aquellos granos de mayor peso, como los granos de cuarzo, se acumulen en esta plataforma; de la misma forma, que si dejamos caer una canica y una bola de billar en la orilla del mar, la canica, con seguridad, se alejará más de la costa. Este indicio de la presencia de cuarzo también nos indica que la erosión continental era principalmente de este material.

Icnofósiles

La resistencia la erosión de estas rocas permitió que las huellas de los seres vivos que habitaban en aquella época se mantuvieran a lo largo de los años. Los icnofósiles más comunes son las Cruzianas (huella de reptación que deja el trilobites en su paso) y los Skolithos (tubos excavados por gusanos). Podemos ver las huellas que dejaba el oleaje, denominadas rizaduras u ondulitas (también ripple marks).

Cruziana trilobites
Cruziana: huella que deja el trilobites.
Cruziana trilobites
Detalle de la cruziana.
Rizaduras ripple marks nacalucillos
Rizadura (ripple marks) a mano izquierda en la pista forestal, antes de llegar a la toma de agua.

La formación del chorro

La pista termina en una la toma del agua del arroyo. Después tenemos que tomar un sendero señalizado ascendente para continuar la ruta hacia el Chorro de Navalucillos, el salto de agua más pronunciado del parque. Cuando observamos este tipo de accidentes en el relieve, se debe casi siempre a la diferencia o contraste brusco que existe entre tipos de roca. En este caso presenciamos un contacto entre la cuarcita americana y las areniscas- pizarras de las Capas Intermedias, visibles aguas abajo. El agua erosionó los sustratos afectando a la rocas de forma desigual. Mientras que la cuarcita, más resistente, apenas se alteró, las pizarras fueron erosionándose hasta formar la cascada.

Las pedrizas

Retornamos nuestros pasos hacia el desvío del chorro para continuar la senda hacia Las Cornisas y la Chorrera Chica. En este sendero, las cuarcitas de la formación Cuarcita Armoricana, afloran a nuestra izquierda. Son capas muy resistentes orientadas al sur que forman un pliegue sinclinal. Fueron depositadas en disposición horizontal, pero las fuerzas tectónicas de la Orogenia Varisca las presionaron hasta fracturarlas y dejarlas, como hoy vemos.

La erosión de estas cuarcitas es visible durante este tramo en forma de derrubios de ladera o pedrizas y coluviones. Estos últimos son acumulaciones de material que se depositan en la ladera, transportados por el agua de escorrentía o por la gravedad. Hay algunas pedrizas de un tamaño sorprendente. En los bloques de cuarcita procedentes de las formaciones ordovícicas podemos encontrar algún que otro resto de fósil marino.

Pedriza camino de la Chorrera Chica en Cabañeros
Pedriza camino de la Chorrera Chica en Cabañeros.

Las Cornisas

Se trata de un paso sobre rocas cuarcíticas tallado de forma natural en el que hay que ir con bastante cuidado, agarrándonos en la cadena en todo momento para atravesarlo. Es una afloramiento muy interesante puesto por cuarcitas, areniscas cuarcíticas y finas intercalaciones de pizarra. Aparecen también diferentes signos fósiles y grandes y bellas rizaduras, estructuras sedimentarias formadas por el oleaje sobre las que posamos nuestros pies.

Rizaduras ripple marks nacalucillos
Rizaduras.
Rizaduras ripple marks nacalucillos
Rizaduras.
Rizadura simétrica cabañeros
Rizadura simétrica
Rizadura asimétrica cabañeros
Rizadura asimétrica que nos muestra la dirección de la corriente.

También se aprecian otras estructuras como los escapes ascendentes de fluidos a través del sedimento. Al depositarse nuevos sedimentos sobre los ya existentes, se ejerce una presión sobre estos que causa la expulsión de parte de los fluidos intersticiales, que se canalizan en un conductos que rompen y deforman las capas al ascender a la superficie.

La presencia de niveles rojos formados por arenas finas o pizarras arenosas que se intercalan entre capas de cuarcita se debe la presencia de la hematites (Fe2O3), un mineral que produce esta coloración rojiza y que se forma cuando hay abundancia de oxígeno y se combina con hierro (Fe3+). No es necesario un alto porcentaje de hematites para colorar una roca. Si el color de la roca tiende a naranja es por la hidratación de la hematites al combinarse con agua, que forma un nuevo mineral llamado limonita (FeO(OH)·nH2O)

Sedimentos navalucillos cornisas
Sedimentos navalucillos cornisas

La Chorrera chica

Como en el caso del Chorro, el escarpe aquí también es producido por el mismo contraste de tipo de rocas que están en contacto: rocas cuarcíticas y rocas arenosas y pizarrosas. Unos metros más abajo existe otro salto de agua en el que las capas de cuarcita se aprecian mejor, levemente inclinadas valle arriba.

Más pedrizas o canchales

Tras dejar la Chorrera Chica y la capa de cuarcitas que marca el pliegue sinclinal de la zona, nos encontramos con una pedriza pegada al lado de afloramientos de areniscas cuarcíticas. Son derrubios compuestos por castos cuarcíticos angulosos que proceden de la erosión de las capas de cuarcita situadas a mayor altitud. El origen de las pedrizas a veces se asocia a la erosión durante periodos climáticos muy fríos, donde apenas hay alteración química y predominan procesos físicos de crioclastía o gelifracción, es decir, el agua que penetra en la roca se congela y al aumentar su volumen produce tensiones que fracturan la roca.

Cuando las pedrizas no están cubiertas de vegetación, puede deberse a la presencia de cierta actividad estacional que dificulta la colonización de especies vegetales. En estas pedrizas, sobre todo en los planos de techo de las capas o en los cortes, es posible ver restos de icnofósiles.

La Orogenia Varisca

Más adelante, seguimos encontrando aforamientos de cuarcitas con frecuentes fracturas que siguen un mismo patrón en su dirección. Estas líneas paralelas que se forman en la roca tienen que ver con la foliación o esquistosidad, fruto de Orogenia Varisca, la deformación que produjo el movimiento de las placas tectónicas en la edad Carbonífera.

El collado

Mientras seguimos el ascenso, atravesamos un robledal, y en la parte inferior del tramo podemos ver un coluvión, un depósito compuesto por clastos angulosos tamaño variable con una matriz arenosa-arcillosa. Su origen procede de la erosión de las laderas cercanas situadas a más altitud. Seguiremos viendo más pedrizas por esta zona, algunas de ellas con cierta cobertura vegetal –musgos y líquenes, principalmente–, lo que nos indica que están parcialmente estabilizadas. Por fin llegamos al Collado del Chorro, desde el cual tomaremos un tomaremos un último camino para llegar a la cima.

El Rocigalgo

Lo interesante de la vista general que se observa desde la cima es apreciar los diferentes relieves y valles que definen el paisaje de la región. En la vista sur podemos ver los niveles de cumbres de las antiguas superficies, antes de que la tectónica alpina los desnivelara. Hacia el norte observamos la presencia de una falla que desplaza las capas de cuarcita Armoricana en los relieves de la Sierra Fría y el Rocigalgo. La falla se infiere al ver como uno de los riscos de capas cuarcíticas se corta de forma abrupta y continúa desplazado un poco más a la derecha. De hecho, si nos acercamos a la zona de falla, podemos observar sus estrías paralelas, orientadas en la misma dirección de la falla y generadas por la fricción entre los bloques.

Otras rutas en Cabañeros

Bibliografía:

  • Perea García-Calvo, R., Perea Ruiz-Tapiador, D., Giménez Velasco, G.F. (2015). Vegetación y flora del Parque Nacional de Cabañeros. Volumen I. El paisaje vegetal: ecología, conservación y rutas de interés geobotánico. Madrid, España: Editorial Solitario
  • Rodríguez Fernández, Roberto (Ed.). (2017). Parque Nacional de Cabañeros. Guía geológica. Madrid, España: Instituto Geológico y Minero de España.