El Chorro, Chorrera Chica y Rocigalgo

Consideraciones previas

Puede hacerse con guía o sin él
Los gu√≠as esperan 15 MINUTOS DE CORTES√ćA, as√≠ que no llegues tarde…
El punto de inicio donde te espera el guía es la caseta de información.

En caso de CANCELACI√ďN, se ruega comunicar con la mayor antelaci√≥n posible (por tel√©fono, mail o en esta central de reservas), para dejar el hueco a otras personas que quieran disfrutar de este servicio p√ļblico. El Parque se reserva el derecho a anular la actividad si no se alcanza un m√≠nimo de 4 participantes. En caso de anularse, el aviso de cancelaci√≥n se realizar√° por llamada de tel√©fono o por correo electr√≥nico.

Dirección del Parque

Tel√©fono:  926 783 297

Punto de inicio: caseta de informaci√≥n en los l√≠mites del Parque Nacional (Los Navalucillos)

Mapa y localización de la ruta del El Chorro, Chorrera Chica y Rocigalgo

Hay que desplazarse hasta las Becerrras, entre Robledo del Buey y Los Navalucillos. Para ello hay que tomar un camino que se desv√≠a del kil√≥metro 16 de la carretera CM-4155,  a unos 10 km del pueblo de Los Navalucillos. Sigues el camino de tierra en coche hasta llegar al r√≠o Pusa, despu√©s giras a la izquierda y contin√ļas recto durante 5 minutos hasta la caseta de informaci√≥n, que marca el l√≠mite del Parque Nacional, all√≠ veras el aparcamiento.

Camino rocigalgo el chorro
Vistas desde el camino de las Becerras que hay que descender en coche.

Datos pr√°cticos

RecorridoDuraciónDificultadEntorno
Ruta del Chorro: 4 km con 200 metros de desnivel.3 horasMediaCascada de 18 metros, bosque de ribera y mediterr√°neo.
Ruta de la Chorrera Chica: 5.5 km con 300 metros de desnivel.4 horas y mediaMedia:  tramos monta√Īosos en los que hay que tener precauci√≥n y no salirse del senderoSegunda cascada, tambi√©n de 18 metros. Paso por unas cornisas fosilizadas.
Macizo del Rocigalgo: 9 km con 700 metros de desnivel.8 horasMedia: es una ruta larga en la que hay que ir bien preparado. Lleva comida, agua y protección solar o ropa de abrigo, en función del tiempo.Extensa panorámica de los Montes de Toledo desde el Macizo del Rocigalgo.
flechas deslizar caba√Īeros
DESLIZA

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Recomendaciones para la ruta

  • Si te animas a subir el Rocigalgo te recomiendo botas de campo, es una ruta larga y conviene ir bien equipado. Para la rutas del chorro con calzado deportivo es suficiente, aunque mejor botas de campo para ir m√°s seguro y no escurrirse.
  • Tr√°ete una cantimplora o una botella de agua de casa, de camino no hay sitios para comprarla.
  • Si vas en verano, no te olvides de las gafas de sol, la gorra y crema de protecci√≥n solar.
  • Es interesante llevar prism√°ticos para observar la fauna: buitres, mart√≠n pescador, mirlo acu√°tico, etc.

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Descripción de la ruta

Ruta del Chorro de los Navalucillos

En esta ruta, nos adentramos en la zona m√°s monta√Īosa de Caba√Īeros. Una ruta que destaca por su heterogeneidad de ambientes, en la que puedes ver solanas, umbr√≠as, pedrizas, piedemonte, riberas, turberas, paredones o zonas de cumbre. Podremos disfrutar de una gran diversidad de paisajes espl√©ndidos, con una de las mejores representaciones de bosque mediterr√°neo, con encinares en las zonas bajas y rebollares en las altitudes mayores. Adem√°s, podr√°s apreciar el bosque de galer√≠a, que arropa al arroyo del chorro con especies t√≠picas de lugares m√°s septentrionales como sauces, frenos, casta√Īos, arraclanes, etc.

Los maravillosos accidentes geogr√°ficos como las cascadas del Chorro y la Chorrera Chica enriquecen una de las rutas m√°s completas y bellas del Parque Nacional de Caba√Īeros, que concluye con el ascenso a la cima del Rocigalgo, el punto m√°s alto de los Montes de Toledo, a 1448 metros de altitud, desde el cual se dibuja una panor√°mica fant√°stica de todo el parque y todos sus alrededores.

El bosque mediterr√°neo

En el primer tramo del a ruta, avanzamos por una pista forestal. A los lados encontramos una perfecta representaci√≥n de bosque mediterr√°neo. La encina es el √°rbol que m√°s abunda en las laderas serranas, aunque podemos encontrar otras especies como alcornoques, quejigos y robles, dependiendo de las variaciones de temperatura y humedad. El monte bajo aparece representado por especies como la jara ‚Äďespecie pionera en colonizar estos ambientes‚Äď, madro√Īos, brezos, labi√©rnagos y cornicabras, que forman una masa frondosa e impenetrable de vegetaci√≥n mediterr√°nea.

Bosque mediterr√°neo en Navalucillos
Bosque mediterr√°neo en el comienzo de la ruta.
Los primeros 3 km de la ruta transcurren por esta Pista forestal.

El bosque ripario o de ribera

El bosque de ribera, también llamado comunidades ripícolas (ripa=ribera en latín. No confundir con rupícolas: sobre rocas), crece en los márgenes de los cauces de los arroyos y los ríos. Los suelos cercanos a las riberas de los ríos ofrecen mayor humedad a la vegetación, que mantiene sus raíces empapadas y hace que no dependa demasiado del clima.

Los bosques ribere√Īos est√°n formados, por lo general, de especies caducifolias, algunas de or√≠genes eurosiberianos. Cuando llegamos al arroyo de la Ara√Īosa, las primeras especies del bosque de ribera que nos encontramos en la ruta son el fresno, el sauce cenizo y el aliso com√ļn. En estos ambientes frescos de umbr√≠a, suelen convivir con otras especies como el arracl√°n, el casta√Īo, el arce y algunas trepadoras. Tambi√©n aparecen especies de clima atl√°ntico como el tejo, evidencia de los climas fr√≠os de √©pocas pasadas.

Tejo (Taxus baccata) chorro navalucillos
Tejo (Taxus baccata) al poco de empezar la ruta, a mano izquierda.

Las turberas

En lado opuesto del arrollo, se sit√ļa una turbera, una zona encharcada donde no hay erosi√≥n y se acumula la materia org√°nica poco descompuesta. Es un h√°bitat de gran valor bot√°nico que se desarrolla donde el agua abunda y existe una acumulaci√≥n de musgos especiales (esfagnos). Crecen especies como juncos, brezos de turbera (Erica tetralix) o el mirto de brabante. Y si nos detenemos un poco, podremos ver plantas carn√≠voras.

Tras cruzar el arrocho del Chorro, avanzamos por el camino rodeados de helecho comunes, brezos, enebros, mostajos. Cabe destacar la presencia de acebos y abedules, especies atípicas en estos latitudes tan meridionales.

Arroyo del Chorro de Navalucillos
Arroyo del Chorro de Navalucillos.

Nidos de buitre

Antes de llegar a la toma de agua, veremos a nuestra izquierda un risco muy escarpado. Es bastante habitual ver alg√ļn buitre saltar y alzar su vuelo desde sus posaderos. En esta zona rocosa, los buitres suelen poner sus nidos en los puntos de acceso m√°s dif√≠ciles para evitar el ataque de ciertos carn√≠voros.

Risco de buitres chorro
En este risco escarpado suelen verse buitres leonados.

La toma de agua

Despu√©s de 1 hora de trayecto, llegamos a la toma del agua, un explanada ideal para hacer una breve parada para descansar. A pocos metros, hay una peque√Īa presa desde la que puede observarse un peque√Īo rinc√≥n bot√°nico muy rico en diversidad de especies.

Toma de agua chorro
Toma de agua.

El balcón de la pedriza

A continuación, continuamos por una senda que asciende los primeros metros de desnivel hasta llegar a un balcón con vistas a la pedriza, accidente geomorfológico muy característico de los Montes de Toledo que sirve de cortafuegos natural.

Sendero navalucillos
Inicio del sendero del Chorro de Los Navalucillos.
balcón de la pedriza Navalucillos
Pedriza

El sestil: un antiguo refugio de pastores

La √ļltima parada antes de llegar al primer salto de agua es en el sestil. Se trata de un antiguo refugio de pastores. Su nombre proviene de <<siesta>>, ya que, antiguamente en verano, los pastores sub√≠an el ganado caprino al frescor de las sierras y, como permanec√≠an mucho tiempo, aparte de hacer los quesos in situ, se tomaban un descanso.

Sestil de Navalucillos
Sestil de Navalucillos
Sestil de Navalucillos
Hoguera de sestil
Antigua hoguera

El chorro de Los Navalucillos

Seguimos el ascenso entre robles y encinas hasta la se√Īal del desv√≠o hacia el Chorro. Seguimos este desv√≠o que atraviesa un bonito rebollar que nos conduce al Chorro de Los Navalucillos, un salto de agua que armoniza este enclave maravilloso donde todav√≠a se pueden apreciar los restos de un sestil, un antiguo refugio seminatural formado de rocas que utilizaban los cabreros para protegerse de las intemperies.

El Chorro de los Navalucillos, salto de agua
El chorro de los Navalucillos.

Las cornisas

Para llegar la Chorrera Chica, hay que retroceder hasta el desvío que hemos cogido unos metros atrás para acceder al Chorro y continuar el sendero. En el primer tramo, con mayor inclinación del anterior, recorreremos valles muy bellos con pedrizas y prominentes cornisas que sirven de cobijo para animales y cabreros. Recomiendo ir con cuidado y prestar atención en las zonas rocosas, que hay mucha humedad y puedes escurrirte.

Desvío chorrera Chica
Desvío hacia chorrera Chica

Atravesaremos las cornisas, un pasaje muy bello sobre rocas cuarc√≠ticas con bastantes pistas f√≥siles. Encontrar√°s m√°s informaci√≥n sobre estos afloramientos m√°s bajo, en la secci√≥n de inter√©s geol√≥gico. Si se tiene mucho v√©rtigo, no recomiendo cruzar la zona de cornisas, que aunque no es complicada (ni√Īos y gente adulta la pasa), tiene cierto riesgo.

Cornisas de Navalucillos rizadura
Hay que atravesar las cornisas bien agarrado a la cuerda met√°lica.
Como se ve, hay cierta altura. No recomendable para la gente que sufre vértigos.
Detalle del paso. Aunque no es tan estrecho como parece en las fotos superiores, hay que hacerlo con cuidado y despacio.

La chorrera Chica

Al igual que en la chorrera, tras avanzar unos metros veremos una bifurcación con indicaciones hacia la Chorrera Chica, un bello paraje escondido al que accedemos bordeando el arroyo.

Chorrera Chica navalucillos caba√Īeros
Chorrera Chica.

El macizo del Rocigalgo

Si queremos subir al Rocigalgo, la cima de los Montes de Toledo a 1448 metros de altitud, debemos continuar por el sendero que transcurre junto al r√≠o, donde los brezales toman protagonismo. A continuaci√≥n, atravesar√°s un robledal para llegar al collado, a 1318 m. En √©l podemos observar brezos moldeados por el diente de los herb√≠voros. Por √ļltimo, desde all√≠, sigues un camino a la izquierda hasta subir a la cima.

El camino de vuelta

La vuelta del itinerario se realiza por el mismo camino que la ida.

Vegetación característica del Chorro y Rocigalgo

Especies de interés

Aparte de las especies t√≠picas del bosque mediterr√°neo y de ribera, podemos encontrar otras menos habituales como las comunidades or√≥filas, (de cumbres de monta√Īa), comunidades rup√≠colas (sobre rocas) y zonas higroturbosas (zonas encharcadas, turberas, etc.). En los lugares m√°s h√ļmedos, resisten a√ļn especies atl√°nticas de otra √©poca m√°s fr√≠as como los abedules, tejos y acebos. Asimismo, junto a los saltos de agua y roquedos h√ļmedos crecen una diferentes especies de helechos.

  • Encina (Qercus ilex)
  • Robles o rebollos (Quercus pyrenaica)
  • Brezos
  • Jaras
  • Escobonales
  • Orlas espinosas
  • Tejo (Taxus Baccata)
  • Abedul (Betula pendula subsp. fontqueri var. parvibracteata)
  • Acebo (Ilex aquifolium)
  • Arce (Acer monspessulanum)
  • Cerezo (Prunus avium)
Acebo Ilex aquifolium Acebo Ilex aquifolium
Acebo (Ilex aquifolium) en la ruta de Navalucillos.
Abedul (Betula pendula subsp. fontqueri var. parvibracteata) en Navalucillos
Abedul (Betula pendula subsp. fontqueri var. parvibracteata).

Bosque mediterr√°neo y de ribera

La ruta del Chorro de Los Navalucillos es de las rutas m√°s completas en cuanto a vegetaci√≥n se refiere. La variedad de ambientes nos permite ver una progresiva evoluci√≥n de las comunidades vegetales en distintos parajes a medida que nos adentramos en el valle. El bosque mediterr√°neo m√°s aut√©ntico deja paso al bosque de galer√≠a seg√ļn nos acercamos al Arroyo del Chorro, donde crecen fresnos, arraclanes, sauces y casta√Īos.

Casta√Īo Castanea sativa en Navalucillos
Dos Casta√Īos (Castanea sativa) junto al arroyo del Chorro.

Resquicios de épocas subtropicales

En las zonas m√°s h√ļmedas y abrigadas aparecen especies subtropicales que perduran desde las √©pocas de las glaciaciones, como el acebo o el helecho real. Cerca de las cascadas, en los rincones m√°s frescos, podemos ver diversas especies de helechos:

  • Osmunda regalis
  • Blechnum spicant
  • Polypodium interjectum
  • Cystopteris fragilis
  • Athyrium filix-femina
  • Dryopteris affinis
Helechos en los navalucillos
Helechos en la toma de agua.

A veces, acompa√Īados de fresnos, abedules y acebos.

Zonas de solana

En los ambientes m√°s t√©rmicos, por lo general, de solana, la encina es la especie dominante, acompa√Īada de rodales de alcornoque y diversas especies matorrales.

Turberas

Las turberas se sit√ļan en zonas donde se acumula el agua, que permanecen encharcadas durante gran parte del a√Īo. Las especies que habitan corresponden a taxones especializados en hidromorf√≠a prolongada. Algunas especies adaptadas a estos suelos encharcados son los brezos de turbera (Erica tetralix), los musgos (Sphagnum) o algunas plantas carn√≠voras (Drosera rotundifolia).

musgos (Sphagnum)
Musgo (Sphagnum).

El rebollar

Pasada la Chorrera Chica, si seguimos ascendiendo hacia el Rocigalgo, llegaremos a un denso rebollar asentado sobre rocas cuarc√≠ticas cubiertas de l√≠quenes y musgo. Se trata del piso supramediterr√°neo, dominado por brezos y robles, capaces de aguantar mejor las temperaturas m√°s bajas. Tambi√©n pasamos por otro peque√Īo rebollar antes de llegar a la Chorrera Chica:

rebollar Chorro Navalucillos
Rebollar antes de llegar a la chorrera Chica.

La vegetación en el macizo

El √ļltimo tramo de la ruta transcurre entre el collado y la cima, en el camino veremos numerosos brezos, algunos con la huella que dejan los herb√≠voros al consumirlo. Pero lo que destaca son las especies or√≥filas, es decir, especies singulares especializadas en las zonas de cumbres, como la rascavieja (Adenocarpus argyrophyllus) o el eriz√≥n (Echinospartum ibericum), ambas de floraci√≥n amarilla, y que suelen estar protegidas por mallazos para evitar la herbivor√≠a de los ungulados, principalmente el ciervo y la cabra mont√©s.

Asimismo, aparecen especies casmofíticas, habituales de los crestones cuarcíticos como las clavellinas (Dianthus lusitanus), los jasiones (Jasione crispa) o las endémicas dedaleras (Digitalis purpurea subsp. toletana).

Alrededor del vértice geodésico, el suelo está muy poco desarrollado, y las especies que se asientan son comunidades permanentes de matorrales de talla media: brezo rubio (Erica australis), carquesa (Genista tridentata L. subsp. lasiantha) y el jaguarzo (Halimium ocymoides).

La fauna del chorro de Navalucillos y el Rocigalgo

Es frecuente ver el vuelo de los buitres en esta zona, sobre todo leonados.

Interés geológico del Chorro de Navalucillos y el Rocigalgo

Durante el trayecto apreciamos las crestas de las monta√Īas cuarc√≠ticas de los Montes de Toledo, con relieve suave pero en este lugar m√°s agreste que en otras zonas del Parque.

Las pizarras de Navas de Estena

Durante los primeros 500 metros de la ruta, observamos los aforamientos de pizarras de la Floraci√≥n Navas de Estena, unas pizarras de color oscuro en las que podemos encontrar pistas f√≥siles del Ordov√≠cico Medio, cuando se formaron estas rocas sedimentarias hace unos 460 millones de a√Īos. Estas pizarras se depositaron en una plataforma marina alejada de la costa, un ambiente que favorece la sedimentaci√≥n de materiales arcillosos.

Los materiales m√°s antiguos

A medida que avanzamos por la pista, atravesamos las formaciones de las capas intermedias y la Cuarcita Americana, las unidades geol√≥gicas m√°s antiguas, del Orodov√≠cico Inferior (477-470 millones de a√Īos). Son rocas muy duras y resistentes con una gran importancia en el Parque nacional de Caba√Īeros, pues son las responsables de sus principales relieves y cumbres.

La resistencia de estas rocas se debe a su composici√≥n, casi exclusiva de granos de cuarzo (Si02), uno de los minerales con mayor dureza de la corteza terrestre. La diferencia en el ambiente ‚Äďtambi√©n marino‚Äď respecto a las formaciones anteriores de las pizarras, reside en su cercan√≠a al litoral. Esta cercan√≠a a la costa produce unas condiciones diferentes, donde las olas y las corrientes tienen mayor energ√≠a, lo que hace que los granos m√°s finos, como las arcillas, no se depositen, y solo aquellos granos de mayor peso, como los granos de cuarzo, se acumulen en esta plataforma; de la misma forma, que si dejamos caer una canica y una bola de billar en la orilla del mar, la canica, con seguridad, se alejar√° m√°s de la costa. Este indicio de la presencia de cuarzo tambi√©n nos indica que la erosi√≥n continental era principalmente de este material.

Icnofósiles

La resistencia la erosi√≥n de estas rocas permiti√≥ que las huellas de los seres vivos que habitaban en aquella √©poca se mantuvieran a lo largo de los a√Īos. Los icnof√≥siles m√°s comunes son las Cruzianas (huella de reptaci√≥n que deja el trilobites en su paso) y los Skolithos (tubos excavados por gusanos). Podemos ver las huellas que dejaba el oleaje, denominadas rizaduras u ondulitas (tambi√©n ripple marks).

Cruziana trilobites
Cruziana: huella que deja el trilobites.
Cruziana trilobites
Detalle de la cruziana.
Rizaduras ripple marks nacalucillos
Rizadura (ripple marks) a mano izquierda en la pista forestal, antes de llegar a la toma de agua.

La formación del chorro

La pista termina en una la toma del agua del arroyo. Despu√©s tenemos que tomar un sendero se√Īalizado ascendente para continuar la ruta hacia el Chorro de Navalucillos, el salto de agua m√°s pronunciado del parque. Cuando observamos este tipo de accidentes en el relieve, se debe casi siempre a la diferencia o contraste brusco que existe entre tipos de roca. En este caso presenciamos un contacto entre la cuarcita americana y las areniscas- pizarras de las Capas Intermedias, visibles aguas abajo. El agua erosion√≥ los sustratos afectando a la rocas de forma desigual. Mientras que la cuarcita, m√°s resistente, apenas se alter√≥, las pizarras fueron erosion√°ndose hasta formar la cascada.

Las pedrizas

Retornamos nuestros pasos hacia el desvío del chorro para continuar la senda hacia Las Cornisas y la Chorrera Chica. En este sendero, las cuarcitas de la formación Cuarcita Armoricana, afloran a nuestra izquierda. Son capas muy resistentes orientadas al sur que forman un pliegue sinclinal. Fueron depositadas en disposición horizontal, pero las fuerzas tectónicas de la Orogenia Varisca las presionaron hasta fracturarlas y dejarlas, como hoy vemos.

La erosi√≥n de estas cuarcitas es visible durante este tramo en forma de derrubios de ladera o pedrizas y coluviones. Estos √ļltimos son acumulaciones de material que se depositan en la ladera, transportados por el agua de escorrent√≠a o por la gravedad. Hay algunas pedrizas de un tama√Īo sorprendente. En los bloques de cuarcita procedentes de las formaciones ordov√≠cicas podemos encontrar alg√ļn que otro resto de f√≥sil marino.

Pedriza camino de la Chorrera Chica en Caba√Īeros
Pedriza camino de la Chorrera Chica en Caba√Īeros.

Las Cornisas

Se trata de un paso sobre rocas cuarcíticas tallado de forma natural en el que hay que ir con bastante cuidado, agarrándonos en la cadena en todo momento para atravesarlo. Es una afloramiento muy interesante puesto por cuarcitas, areniscas cuarcíticas y finas intercalaciones de pizarra. Aparecen también diferentes signos fósiles y grandes y bellas rizaduras, estructuras sedimentarias formadas por el oleaje sobre las que posamos nuestros pies.

Rizaduras ripple marks nacalucillos
Rizaduras.
Rizaduras ripple marks nacalucillos
Rizaduras.
Rizadura sim√©trica caba√Īeros
Rizadura simétrica
Rizadura asim√©trica caba√Īeros
Rizadura asimétrica que nos muestra la dirección de la corriente.

También se aprecian otras estructuras como los escapes ascendentes de fluidos a través del sedimento. Al depositarse nuevos sedimentos sobre los ya existentes, se ejerce una presión sobre estos que causa la expulsión de parte de los fluidos intersticiales, que se canalizan en un conductos que rompen y deforman las capas al ascender a la superficie.

La presencia de niveles rojos formados por arenas finas o pizarras arenosas que se intercalan entre capas de cuarcita se debe la presencia de la hematites (Fe2O3), un mineral que produce esta coloración rojiza y que se forma cuando hay abundancia de oxígeno y se combina con hierro (Fe3+). No es necesario un alto porcentaje de hematites para colorar una roca. Si el color de la roca tiende a naranja es por la hidratación de la hematites al combinarse con agua, que forma un nuevo mineral llamado limonita (FeO(OH)·nH2O)

Sedimentos navalucillos cornisas
Sedimentos navalucillos cornisas

La Chorrera chica

Como en el caso del Chorro, el escarpe aquí también es producido por el mismo contraste de tipo de rocas que están en contacto: rocas cuarcíticas y rocas arenosas y pizarrosas. Unos metros más abajo existe otro salto de agua en el que las capas de cuarcita se aprecian mejor, levemente inclinadas valle arriba.

M√°s pedrizas o canchales

Tras dejar la Chorrera Chica y la capa de cuarcitas que marca el pliegue sinclinal de la zona, nos encontramos con una pedriza pegada al lado de afloramientos de areniscas cuarcíticas. Son derrubios compuestos por castos cuarcíticos angulosos que proceden de la erosión de las capas de cuarcita situadas a mayor altitud. El origen de las pedrizas a veces se asocia a la erosión durante periodos climáticos muy fríos, donde apenas hay alteración química y predominan procesos físicos de crioclastía o gelifracción, es decir, el agua que penetra en la roca se congela y al aumentar su volumen produce tensiones que fracturan la roca.

Cuando las pedrizas no están cubiertas de vegetación, puede deberse a la presencia de cierta actividad estacional que dificulta la colonización de especies vegetales. En estas pedrizas, sobre todo en los planos de techo de las capas o en los cortes, es posible ver restos de icnofósiles.

La Orogenia Varisca

Más adelante, seguimos encontrando aforamientos de cuarcitas con frecuentes fracturas que siguen un mismo patrón en su dirección. Estas líneas paralelas que se forman en la roca tienen que ver con la foliación o esquistosidad, fruto de Orogenia Varisca, la deformación que produjo el movimiento de las placas tectónicas en la edad Carbonífera.

El collado

Mientras seguimos el ascenso, atravesamos un robledal, y en la parte inferior del tramo podemos ver un coluvi√≥n, un dep√≥sito compuesto por clastos angulosos tama√Īo variable con una matriz arenosa-arcillosa. Su origen procede de la erosi√≥n de las laderas cercanas situadas a m√°s altitud. Seguiremos viendo m√°s pedrizas por esta zona, algunas de ellas con cierta cobertura vegetal ‚Äďmusgos y l√≠quenes, principalmente‚Äď, lo que nos indica que est√°n parcialmente estabilizadas. Por fin llegamos al Collado del Chorro, desde el cual tomaremos un tomaremos un √ļltimo camino para llegar a la cima.

El Rocigalgo

Lo interesante de la vista general que se observa desde la cima es apreciar los diferentes relieves y valles que definen el paisaje de la regi√≥n. En la vista sur podemos ver los niveles de cumbres de las antiguas superficies, antes de que la tect√≥nica alpina los desnivelara. Hacia el norte observamos la presencia de una falla que desplaza las capas de cuarcita Armoricana en los relieves de la Sierra Fr√≠a y el Rocigalgo. La falla se infiere al ver como uno de los riscos de capas cuarc√≠ticas se corta de forma abrupta y contin√ļa desplazado un poco m√°s a la derecha. De hecho, si nos acercamos a la zona de falla, podemos observar sus estr√≠as paralelas, orientadas en la misma direcci√≥n de la falla y generadas por la fricci√≥n entre los bloques.

Otras rutas en Caba√Īeros

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Bibliografía:

  • Perea Garc√≠a-Calvo, R., Perea Ruiz-Tapiador, D., Gim√©nez Velasco, G.F. (2015). Vegetaci√≥n y flora del Parque Nacional de Caba√Īeros. Volumen I. El paisaje vegetal: ecolog√≠a, conservaci√≥n y rutas de inter√©s geobot√°nico. Madrid, Espa√Īa: Editorial Solitario
  • Rodr√≠guez Fern√°ndez, Roberto (Ed.). (2017). Parque Nacional de Caba√Īeros. Gu√≠a geol√≥gica. Madrid, Espa√Īa: Instituto Geol√≥gico y Minero de Espa√Īa.